ESPIRITU DE VERDAD vs ESPIRITU DE ERROR

 Muchas veces hemos tenido que bregar con personas para que puedan entender nuestro lenguaje espiritual. En ocaciones hasta podemos llegar a tener una discusión, y esto sucede, porque nosotros hablamos conforme a la PALABRA DE DIOS.

Es aquí donde conocemos quién anda bajo el espíritu de verdad o en el espíritu de error.

En 1° Juan 4:6 nos dice: 

"Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error."

Aquella persona que anda bajo el dominio del espíritu de verdad tiene algunas de las siguientes características:

-Nos oye

- No busca discusiones

-Se basa únicamente en las sagradas escritura y no en otro libro.

-No pretende defender una religión

-Une y no divide

-Su único fin es conocer mas de Dios

Y aquella persona anda bajo el dominio del espíritu de error hace totalmente lo contrario:

-Solo quiere ser escuchado y por lo general no permite otro punto de vista

-Usa como argumento su lógica, sentido común y no la palabra de Dios

-Se basan en argumentos humanos

-Muchas veces terminan irritados (as) 

-Puede dividir relaciones

-Su único fin es que las personas acepten su criterio aunque no esten basados en lo que dice Dios en su Santa palabra.

La persona que anda en un espíritu de error anda en su propia opinión, es aquí en donde todos debemos ser muy cautelosos ya que se puede llegar hasta el punto de modificar o cuestionar la palabra de Dios a nuestra conveniencia y ambas cosas (modificar o cuestionar) no son agradables a Dios, y somos presa fácil de caer en falsas doctrinas por no escudriñar la palabra de Dios, ni tener la guianza del Espíritu Santo.

Sin embargo, la persona que anda en un espíritu de verdad, es aquella, que habla según lo que el Espíritu Santo le va guiando, ya que ha escudriñado de noche y de día las Sagradas Escrituras.

Que Dios nos de sabiduría para que nos muestre y nos revele quién anda en su Espíritu y quién no; esto nos ayudará a poder orar con mayor eficacia por nuestra familia, amigos, vecinos, etc. Y sobre-todo, no caer nosotros mismos en un espíritu incorrecto sino que procuremos andar siempre en la verdad.

Comentarios